Tuberculosis

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La tuberculosis es una infección que se transmite por el aire y que afecta los pulmones.

Los siguientes grupos de niños, tienen un riesgo más alto de contraer tuberculosis:

  • Los que conviven con un adulto que tiene un caso activo de tuberculosis o se encuentra en alto riesgo de contraer la enfermedad
  • Los infectados con el VIH (virus que causa el SIDA) u otra condición en la que el sistema inmunológico está debilitado
  • Los nacidos en un país donde hay una prevalencia alta de tuberculosis
  • Los que viven en comunidades que generalmente reciben una atención médica inadecuada

La tuberculosis por lo general se disemina cuando un adulto infectado tose y expulsa la bacteria al aire. Estos microorganismos son inhalados por el niño, quien a su vez se infecta. (Es raro que los niños que padecen de tuberculosis pulmonar contagien a otras personas, puesto que sus secreciones mucosas suelen contraer muy pocas bacterias y su tos es relevantemente poco efectiva).

Afortunadamente, la mayoría de los niños expuestos a la tuberculosis no llegan a enfermarse. Cuando los microorganismos llegan a los pulmones, el sistema inmunológico los activa y evita que la infección continúe extendiéndose. Los niños que reaccionan de este modo desarrollan un tipo de infección totalmente asintomática que se detecta solo mediante una prueba cutánea positiva. En un número muy reducido de niños la infección avanza, provocando fiebre, fatiga irritabilidad, tos persistente, debilidad, respiración rápido y dificultosa, sudoración nocturna, inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso y retraso del crecimiento.

En un menor número (sobre todo en los menores de cuatro años de edad) la infección de la tuberculosis se extiende a través de la sangre, llegando a afectar prácticamente todos los órganos del cuerpo. Esto exige un tratamiento mucho más complejo y, cuanto antes se inicie, mejor será el resultado.

Los signos y síntomas de la tuberculosis infantil, pueden ser difíciles de identificar. A menudo la única forma de saber que un niño se ha visto expuesto a la infección es haciéndole una prueba cutánea.

Tratamiento

Si la prueba de la tuberculina es positiva pero el niño no presenta síntomas de tuberculosis activa, aun se considera que está infectado. Para evitar que la infección se active, el pediatra recetara un medicamento denominado isoniacida. El niño deberá tomarlo una vez al día por vía oral durante un mínimo de nueve meses.

Para casos activos de tuberculosis, el pediatra podría recetar tres o cuatro medicamentos distintos. Usted deberá darle esos medicamentos al niño durante un lapso de seis a doce meses. Es posible que el niño tenga que ser hospitalizado inicialmente para que el tratamiento pueda comenzar, aunque la mayor parte del mismo puede realizarse en la casa.

Prevención

Su hijo ha contraído la bacteria de la tuberculosis, presente o no síntomas, es muy importante tratar de identificar a la persona que lo contagió. Esto por lo general se logra buscando los síntomas posibles en todas las personas que han estado en contacto directo con el niño y aplicando la prueba de la tuberculina a todos los miembros de la familia, niñeras y personal encargado de la limpieza de la casa. Todo aquél que dé positivo en la prueba, debe someterse a un examen médico y a una radiografía de tórax.

Si se detecta a un adulto infectado, debe hacerse todo lo posible por aislarlo de otras personas – sobre todo de los niños pequeños – hasta que inicie el tratamiento indicado. Todos los miembros de la familia que hayan estado en contacto con esa persona suelen ser tratados con isoniacida, independientemente de los resultados que obtengan en la prueba de la tuberculina. Si alguien presenta síntomas de la enfermedad o presenta una anormalidad en una radiografía de tórax, debe ser tratado como un caso activo de tuberculosis.

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