Tos Ferina

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La tos ferina, o pertusis, es muy poco frecuente hoy en día, ya que la vacuna contra esta enfermedad ha permitido inmunizar a la mayoría de los niños contra ella. Esta enfermedad se denomina pertusis porque la provoca la bacteria de este mismo nombre, que ataca las células que recubren las vías respiratorias (los bronquios y los bronquiolos), produciendo una grave inflamación y estrechamiento de estas vías. El síntoma más notorio es una tos convulsiva.

En los infantes menores de un año es más probable que la tos ferina provoque problemas respiratorios graves e incluso enfermedades que ponen en peligro la vida del niño.

La pertusis suele manifestarse como un resfriado común por un lapso de una a dos semanas. Después la tos empeora y los niños mayorcitos pueden empezar a emitir los típicos gemidos de la tos ferina. Durante esta fase (que puede durar dos semanas o más), es habitual que al niño le falte el aire y que se ponga morado alrededor de la boca. También es posible que llore, babee y vomite. La tos ferina puede ser fatal ara algunos infantes, pero el curso habitual es que el niño empiece a recuperarse al cabo de dos a cuatro semanas. Es posible que la tos no desaparezca en varios meses o que reaparezca cuando el niño contraiga otras infecciones respiratorias.

Cuándo acudir al pediatra

La tos ferina empieza como un resfriado común. Las siguientes circunstancias podrían ser un indicativo de que su hijo tiene tos ferina:

  • Es un bebé muy pequeño al que todavía no le han aplicado las vacunas reglamentarias y/o ha estado en contacto con alguien que tiene tos crónica o la enfermedad en sí.
  • La tos del niño es cada vez más fuerte y frecuente, o los labios y las puntas de los dedos se le ponen morados.
  • Queda agotado después de los ataques de tos, tiene poco apetito, vomita después de toser y/o se ve muy enfermo.

Tratamiento

La mayoría de los infantes menores de seis meses así como un poco menos de la mitad de los bebés mayorcitos que contraen tos ferina, son tratados en el hospital al comienzo de la enfermedad. Este cuidado de carácter más intensivo puede reducir las posibilidades de complicaciones.

La tos ferina se trata con antibióticos, por un espacio promedio de dos semanas. Estos medicamentos son más efectivos cuando se administran en la primera etapa de la enfermedad, antes que comiencen los ataques de tos. Aunque los antibióticos pueden detener la prolongación de la enfermedad, no pueden prevenir ni tratar la tos en sí. Puesto que los jarabes tampoco alivian los ataques de la tos, es probable que el pediatra recomiende otros tratamientos caseros para este fin. Deje que el niño repose en cama y use un vaporizador en frio para reducir la irritación de los pulmones y las vías respiratorias.

Prevención

La mejor forma de proteger a su hijo de la pertusis es poniéndole la vacuna DTaP (cuando tenga dos, cuatro y seis meses de edad y las dosis de refuerzo entre los doce y los dieciocho meses, así como también antes de que entre a la escuela). La vacuna DTaP, conocida como “acelular”, protege a su hijo contra la difteria (D), el tétanos (T) y la pertusis (aP).

 

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