La fiebre

Tos
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Neumonía
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baby and electronic thermometer

La temperatura corporal normal de su hijo puede variar según su edad, actividad y momento del día. Los infantes suelen tener temperaturas elevadas que los niños mayores. Por lo general, 100° Fahrenheit (37.8° centígrados) o menos, se considera una temperatura rectal normal; mientras que 99° Fahrenheit (37.2° centígrados) o menos, es normal para la temperatura oral. Las lecturas más elevadas a estas a éstas, indican fiebre.
Sin embargo, la fiebre puede hacer que su hijo se sienta mal, incremente su necesidad de ingerir líquidos y acelere su pulso y respiración. Las enfermedades respiratorias como neumonía, infecciones del oído, influenza (gripe), resfriados severos y dolor de garganta suelen estar acompañadas de fiebre. Las infecciones intestinales o del tracto urinario, así como una amplia gama de infecciones virales, también pueden presentarse con fiebre.
En los niños entre los seis meses y los cinco años de edad, la fiebre puede desencadenar convulsiones, conocidas como convulsiones febriles. La convulsión durará menos de un minuto, aunque en casos poco comunes se prolongará hasta por quince minutos, y podrá culminar en pocos segundos. Tranquiliza saber que las convulsiones febriles son casi siempre inofensivas –no provocan daño cerebral, ni problemas del sistema nervioso, parálisis, retardo mental ni muerte- pero es conveniente informar al pediatra de lo sucedido lo antes posible.
Aunque muchos padres se inquietan al pensar que una convulsión febril pueda conducir a epilepsia, tenga en cuenta que las convulsiones epilépticas no son causadas por fiebre, y los niños con un historial de convulsiones febriles tiene tan solo una ligera probabilidad de desarrollar epilepsia alrededor de los siete años de edad.
Un problema raro pero serio que se confunde fácilmente con la fiebre, es la enfermedad relacionada con el calor o golpe de calor. Puede ocurrir cuando el pequeño está en un lugar muy caluroso, como por ejemplo en una playa a pleno sol o en el interior de un auto sobrecalentado en un día de verano. Nunca deje a un infante o niño mayor sin supervisión en un vehículo cerrado, ni siquiera durante unos pocos minutos. El golpe de calor también puede ocurrir si un bebé tiene demasiada ropa en un clima caluroso y húmedo. Bajo estas circunstancias, la temperatura corporal puede elevarse a niveles peligrosos (por encima de los 105° Fahrenheit [40° centígrados]), lo que se deberá reducir de inmediato dándole al niño un baño de esponja con agua templada, abanicándolo y llevándolo a un lugar fresco. Luego de bajarle la temperatura, lleve al niño al pediatra o a una sala de emergencia. El golpe de calor es una condición que requiere tratamiento de emergencia.
Cada vez que crea que su hijo tiene fiebre, tómele la temperatura con un termómetro. El palparle la piel (o emplear tiras sensibles a la temperatura) no es un método acertado, especialmente cuando el niño tiene escalofríos. La mayoría de los pediatras prefieren que los padres usen termómetros electrónicos digitales.

Cuando acudir al pediatra
Si su hijo tiene dos meses de edad o menos y tiene una temperatura rectal de 100.4° Fahrenheit (38° centígrados) o más, llame inmediatamente a su pediatra. También deberá informar al pediatra si su niño tiene entre tres y seis meses de edad y tiene una temperatura de 101° Fahrenheit (38.3° centígrados) o más, o si es mayor de seis meses y tiene una temperatura de 103° Fahrenheit (39.4° centígrados) o más elevada. Una temperatura tan alta podría indicar una infección significativa o deshidratación. Ambas condiciones requerirán tratamiento. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la decisión de llamar al pediatra dependerá de la presencia de síntomas asociados, tales como dolor de garganta severo, un dolor de oído muy fuerte, tos, una erupción de la piel que no tiene explicación, vómitos repetitivos o diarrea. Además, si se encuentra muy inquieto o duerme más de lo acostumbrado, llame a su médico.
Si su hijo tiene más de un año de edad, come y duerme bien y tiene ganas de jugar, tal vez no sea necesario llamar al pediatra con tanta urgencia. Sin embargo, es mejor contactar al médico si la fiebre alta persiste por más de 24 horas, aun cuando no existan otras quejas o manifestaciones.
Si mientras el niño tiene fiebre alta presenta un comportamiento delirante (parece asustado, tiene alucinaciones o habla de manera extraña), llame a su pediatra, en particular si esto no ha ocurrido antes.
Tratamiento en casa
Generalmente la fiebre no requiere tratamiento a menos que su hijo se sienta mal o tenga una historia previa de convulsiones febriles. Incluso las temperaturas corporales altas no son peligrosas o significativas por sí mismas, a menos que el niño tenga antecedentes de convulsiones o una enfermedad crónica. Es mucho mas importante estar atentos al comportamiento del pequeño. Si come y duerme bien y hay momentos en que tiene ganas de jugar, probablemente no requiera de tratamiento alguno. Cuando su hijo tenga fiebre y se sienta muy abatido por ella, usted podrá tratarla de las siguientes formas:

Medicación
Los llamados agentes antipiréticos incluyen en acetaminofén, el ibuprofeno y la aspirina. Estos tres fármacos de venta libre en farmacias son igualmente efectivos para bajar la fiebre. Sin embargo, puesto que la aspirina puede provocar o estar asociada con el síndrome de Reye, la Academia Americana de Pediatría no recomienda su uso para tratar una fiebre simple en niños. El uso de ibuprofeno está aprobado para niños de seis meses en adelante, a pesar de que nunca debe ser administrado a pequeños que estén deshidratados o vomitando repetidamente.
Es recomendable que la dosis de acetaminofén se base en el peso del niño, no en su edad, y lo mismo debe suceder con la de ibuprofeno. Sin embargo, las dosis especificadas en los envases son generalmente seguras y efectivas. Tenga en cuenta que, aunque ocurre en muy raras ocasiones, una dosis muy elevada de acetaminofén puede desencadenar una respuesta tóxica. Cuando esto ocurre, los síntomas pueden incluir náuseas, vómitos y malestar abdominal.
El uso simultáneo de más de un producto que contenga acetaminofén puede ser peligroso, por lo que es fundamental leer las etiquetas para cerciorarse de que el niño no está recibiendo dosis múltiples de la misma medicina. Además, como regla general, nunca le dé a un niño menor de dos años de edad acetaminofén ni cualquier otra medicina sin el consentimiento de su pediatra.

Baños de esponja
Los baños de esponja son más convenientes que la administración de acetaminofén o ibuprofeno en el siguiente caso:

  • Se sabe que su hijo es alérgico o no tolera las drogas contra la fiebre (algo muy raro).

Se recomienda combinar los baños de esponja con acetaminofén o ibuprofeno si:

  • La fiebre incomoda mucho al niño.
  • Está vomitando y no es capaz de retener el medicamento.

Para darle a su hijo un baño de esponja, colóquelo donde suele bañarlo (la tina o bañera para bebé), pero llénela únicamente con una a dos pulgadas de agua templada (85 a 90° Fahrenheit o 29.4 a 32.2° centígrados). Si no tiene un termómetro de baño, compruebe la temperatura del agua con el dorso de la mano o muñeca. Deberá sentirla ligeramente tibia. No use agua fría, ya que incomodará al niño y le provocará escalofríos, lo que a su vez incrementara su temperatura. Mantenga la temperatura de la habitación a unos 75° Fahrenheit (23.9° centígrados), y continúe con el procedimiento hasta que la temperatura corporal del niña haya descendido a un nivel aceptable. Nunca le ponga alcohol al agua, ya que el niño podría inhalarlo o ser absorbido por la piel, lo que a su vez provocaría problemas graves tales como el coma. El baño de esponja tiende a disminuir la fiebre en un lapso de treinta a cuarenta y cinco minutos. Sin embargo, si su hijo se resiste a que le vierta el agua, no insista y permítale quedarse un rato jugando dentro de la bañera. Recuerde: la fiebre inferior a 105° Fahrenheit (40.5° centígrados) no es en sí pejudicial.

Otras recomendaciones para tratar la fiebre baja

  • Mantenga la habitación de su hijo a una temperatura fresca y vístalo con ropas ligeras.
  • Haga que beba una mayor cantidad de líquidos (agua, jugos de frutas diluidos, preparados de soluciones electrolíticas que se administran por vía oral.
  • Si en la habitación del niño hace calor o el aire esta recargado, coloque un ventilador para mantener la circulación del aire fresco.
  • Su hijo no tiene que permanecer en su cuarto o cama cuando tiene fiebre. Puede estar levantado y recorrer la casa, pero no permita que corra ni que haga demasiado ejercicio.
  • Si la fiebre es un síntoma de una enfermedad altamente contagiosa (por ejemplo varicela o gripe), mantenga al niño alejado de otros pequeños o de personas de edad avanzada.

Como tratar una convulsión febril
Si su hijo tiene una convulsión febril, actué de la siguiente manera para revenir posibles lesiones:

  • Colóquelo en el piso o cama, lejos de objetos duros o puntiagudos.
  • Gire la cabeza a un lado para permitir que la saliva o vómito salga por la boca.
  • No le coloque nada dentro de la boca. El niño no se va a tragar su propia lengua.
  • Llame a su pediatra.

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